Jesús era muy pacífico porque vio claramente la irrealidad del mundo. No tuvo ninguna postura mundana, no estaba en contra de nada porque sabía que el mundo no es real. Por eso es que fue muy pacífico. Vivía bajo la gracia y el Espíritu divino. Nos está guiando a seguir su ejemplo, a desconectarnos de este mundo de falsa causa y efecto. Nuestros miedos desaparecen cuando nos damos cuenta que este mundo es un sueño, que lo fabricamos todo. Tuvimos el poder de materializar el deseo de este mundo en una aparente existencia, y tenemos el poder para no desearlo más. El perdón es el medio para remover el ego de nuestra vista, y regresar a la verdadera percepción –el sueño feliz.

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